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Barrick conformó el equipo directivo que liderará su nueva empresa en Norteamérica

  • 1 abr
  • 4 Min. de lectura

La minera avanzó en la organización de la estructura ejecutiva que tendrá a su cargo los activos de Nevada y República Dominicana, en el marco del proceso de escisión con el que busca concretar una futura salida a bolsa.



Barrick Mining dio un paso clave en su estrategia de reorganización global al conformar el equipo directivo que encabezará su nueva empresa enfocada en Norteamérica, una estructura que será central en el proceso de separación de activos y en los planes de la compañía de avanzar hacia una futura oferta pública inicial. La decisión representa un movimiento de peso dentro de la agenda corporativa de la minera, que busca fortalecer su posicionamiento en una de sus regiones más relevantes en términos de producción, reservas y atractivo para los mercados financieros.


La nueva estructura ejecutiva tendrá bajo su supervisión las operaciones mineras de Barrick en Nevada, Estados Unidos, y en República Dominicana, dos jurisdicciones consideradas estratégicas para el negocio aurífero del grupo. La conformación del equipo fue revelada a través de un memorando interno al que accedió Bloomberg News, donde se detalló que la compañía definió una conducción integrada por siete ejecutivos que asumirán responsabilidades específicas para liderar esta nueva etapa.


Dentro de los nombramientos más relevantes figura Tim Cribb, quien asumirá como director de operaciones, y Wessel Hamman, que fue designado como director financiero. Ambos ya formaban parte de la estructura de gestión de Barrick en Norteamérica y ahora pasarán a desempeñar un rol central dentro del armado de la nueva entidad. A ellos se suma Megan Tibbals, quien hasta ahora se desempeñaba como gerente general de la filial Nevada Gold Mines y que fue promovida al cargo de directora técnica, reforzando así el perfil operativo y técnico del nuevo esquema de conducción.


En paralelo, la compañía también confirmó que Richard Peattie ocupará el cargo de director técnico dentro de la organización global de Barrick, en el marco de una serie de ajustes internos que muestran la intención de la minera de redefinir su estructura de gestión en función de sus nuevos objetivos corporativos. Hasta el momento, la empresa no emitió comentarios públicos adicionales sobre los cambios.


La conformación de este nuevo equipo no es un hecho aislado, sino que forma parte de una estrategia mucho más amplia que Barrick viene diseñando para separar sus activos norteamericanos en una compañía independiente. La iniciativa busca darle identidad propia a un conjunto de operaciones de alto valor y perfil más estable, diferenciándolas del resto del portafolio internacional de la minera, especialmente de aquellas unidades ubicadas en países con mayores niveles de riesgo geopolítico o regulatorio.


Actualmente, Barrick es el tercer mayor productor de oro del mundo y atraviesa un proceso de transformación interna luego de varios desafíos operativos y cambios significativos en su conducción. Entre ellos, sobresale la salida repentina, en septiembre del año pasado, de su histórico director ejecutivo, Mark Bristow, un movimiento que marcó un punto de inflexión dentro de la empresa y aceleró la necesidad de avanzar en una nueva etapa de reorganización.


En ese contexto, la escisión de los activos de Norteamérica aparece como una de las apuestas corporativas más ambiciosas de la compañía. Según trascendió, la nueva firma podría alcanzar una valuación superior a los 60.000 millones de dólares, lo que la convertiría en una de las operaciones más importantes del sector minero aurífero en los últimos años. El objetivo principal de esta maniobra es aislar y potenciar los activos ubicados en jurisdicciones más previsibles para los inversores, como Estados Unidos y República Dominicana, y separarlos de otros negocios que Barrick mantiene en regiones de mayor exposición al riesgo, como Mali y Pakistán.


La futura compañía incluiría la participación de Barrick en sus empresas conjuntas con Newmont Corp. en Nevada y República Dominicana, además del proyecto Fourmile, uno de los activos de exploración y desarrollo más prometedores que la minera posee en territorio estadounidense. Este paquete de activos es considerado por analistas del sector como uno de los núcleos más valiosos dentro del portafolio global de Barrick, tanto por su escala como por su potencial de crecimiento a mediano y largo plazo.


La intención de la empresa, según el mismo memorando interno, es avanzar hacia fines de este año con la venta de entre un 10% y un 15% de participación en la nueva entidad, en una operación que permitiría poner a prueba el interés del mercado y, al mismo tiempo, captar valor a partir de una estructura más enfocada y diferenciada. En términos financieros, la estrategia apunta a mostrar de manera más clara el valor real de sus activos norteamericanos y mejorar la percepción de los inversores sobre el negocio.


Desde la conducción de Barrick entienden que para que esta nueva compañía pueda consolidarse con éxito necesita una gestión con dedicación exclusiva, foco operativo y capacidad de respuesta propia frente a los desafíos y oportunidades de la región. En ese sentido, el actual director ejecutivo de la minera, Mark Hill, señaló en el memorando que la nueva empresa “necesita un liderazgo comprometido que se centre en sus prioridades específicas”, una definición que deja en claro el rumbo que la compañía busca imprimirle a esta nueva etapa.


Con este movimiento, Barrick no solo avanza en una reconfiguración interna de gran escala, sino que también envía una señal al mercado sobre su intención de fortalecer activos de calidad, reducir exposición al riesgo y generar nuevas condiciones de valor para sus accionistas. En un escenario donde las grandes mineras globales revisan sus estructuras y reposicionan sus carteras, la decisión de Barrick marca un paso firme en esa dirección.

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