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Día Internacional de la Mujer Minera, las mujeres de LyG que transforman la industria con liderazgo, compromiso y pasión

  • hace 11 horas
  • 6 min de lectura

Durante años debieron abrirse camino en un ámbito donde la presencia femenina era mínima. Hoy lideran equipos, toman decisiones, gestionan áreas estratégicas y demuestran que el talento no distingue géneros. En el Día Internacional de la Mujer Minera, cuatro trabajadoras de LyG comparten sus historias de esfuerzo, vocación y crecimiento dentro de una industria que avanza hacia una mayor diversidad e inclusión.



La minería argentina atraviesa uno de los procesos de transformación más importantes de las últimas décadas. Al crecimiento de las inversiones, el desarrollo de nuevos proyectos y la incorporación de tecnologías de última generación, se suma un cambio igual de significativo, la participación cada vez más activa de las mujeres en todos los niveles de la actividad.


Lo que hace apenas veinte años parecía una excepción, hoy comienza a consolidarse como una nueva realidad. Ingenieras, geólogas, supervisoras, técnicas, nutricionistas, especialistas en calidad, operadoras y profesionales de múltiples disciplinas forman parte de equipos donde el conocimiento, la capacidad y el compromiso pesan mucho más que cualquier diferencia de género.


En ese escenario, la empresa LyG reúne historias que reflejan con claridad esa evolución. Mujeres que encontraron en la minería una profesión, pero también un proyecto de vida. Mujeres que aprendieron a convivir con la distancia, con los desafíos de los sistemas de roster, con la responsabilidad de conducir equipos y, en muchos casos, con el enorme desafío de combinar una carrera exigente con la maternidad. Cada una transita un camino diferente, pero todas coinciden en una misma idea, la minería ya no es un espacio donde las mujeres buscan demostrar que pueden trabajar. Hoy es una industria donde demuestran todos los días que pueden liderar.


Carla Soto, veinte años demostrando que el esfuerzo siempre abre caminos
Carla Soto, veinte años demostrando que el esfuerzo siempre abre caminos

Cuando Carla Soto comenzó a trabajar en minería, la imagen era muy distinta a la actual. Recuerda perfectamente aquellos primeros proyectos donde era prácticamente la única mujer entre decenas de trabajadores. Los espacios de decisión estaban ocupados casi exclusivamente por hombres y la participación femenina todavía era una excepción. Dos décadas después, observa una transformación que la llena de orgullo.


Nutricionista de LyG, define a la minería como un desafío permanente. Para ella, cada campaña representa una oportunidad de crecer, aprender y volver a demostrar que la constancia siempre termina dando resultados.


"Trabajar en minería significa una superación día a día", resume con la tranquilidad que solo otorgan los años de experiencia.


Desde su especialidad sostiene que las mujeres incorporan cualidades que enriquecen el funcionamiento de cualquier equipo de trabajo. Habla de la empatía, de la atención por los detalles, de la capacidad para comprender situaciones complejas y de una mirada integral que muchas veces permite encontrar soluciones diferentes frente a un mismo desafío.


Pero detrás de esa trayectoria también existe una historia atravesada por enormes sacrificios personales. Carla es madre de tres hijos y reconoce que construir una carrera en minería nunca hubiera sido posible sin el apoyo incondicional de su familia. Durante los primeros años fueron sus padres quienes acompañaron el crecimiento de sus hijos mientras ella cumplía sus campañas laborales. Tiempo después, cuando su esposo dejó de trabajar en minería, pasó a convertirse en su principal sostén dentro del hogar.


"Irme implica toda una logística. Cuesta muchísimo aprender a delegar porque una siente que quiere estar en todo. Con el tiempo entendí que confiar en quienes nos acompañan también es una forma de cuidar a la familia. Siempre queda la sensación de perderse momentos importantes del crecimiento de los hijos, pero cuando uno ama profundamente lo que hace encuentra la manera de seguir adelante."


Al observar la actualidad de la industria, Carla encuentra una satisfacción que trasciende lo personal.


"Antes era una sola mujer entre muchísimos hombres. Hoy llego a proyectos donde somos muchas más y, además, ocupamos puestos de liderazgo."


Ese cambio también se refleja en las nuevas generaciones.


"La minería ya es el sueño de muchas jóvenes. Eso antes no ocurría. Hoy las chicas estudian pensando en trabajar en esta industria porque saben que tienen oportunidades reales."


Respecto al liderazgo femenino, evita los discursos grandilocuentes y prefiere hablar desde la experiencia.


"Liderar en minería implica ganarse el respeto todos los días. Nadie regala esos espacios. Se construyen con trabajo, compromiso y preparación. Es un camino exigente, pero absolutamente posible."


Cuando habla de minería, su emoción aparece de manera inevitable.


"La amo. Es una actividad apasionante. Claro que cuesta dejar a los hijos, pero hay sentimientos que son difíciles de explicar. La minería es uno de ellos."


Romina Riveros, cuando el compromiso también construye calidad
Romina Riveros, cuando el compromiso también construye calidad

Desde el Área de Calidad de LyG, Romina Riveros encontró un lugar donde crecer profesionalmente mientras aportaba valor a una industria que exige excelencia permanente. Habla de la minería con orgullo porque siente que cada procedimiento, cada auditoría y cada mejora implementada terminan impactando directamente sobre el funcionamiento de los proyectos.


"Es un ámbito muy desafiante donde aprendí muchísimo tanto en lo profesional como en lo personal. Saber que mi trabajo genera un aporte concreto me llena de satisfacción."


Considera que la incorporación de mujeres enriqueció notablemente los equipos de trabajo porque sumó nuevas formas de observar los problemas y construir soluciones.


"La sensibilidad para abordar determinadas situaciones, la organización y el trabajo colaborativo son fortalezas que las mujeres aportamos naturalmente y que hoy tienen un enorme valor dentro de cualquier organización."


Como madre, también conoce las dificultades que implica sostener una carrera dentro de un esquema laboral exigente. Reconoce que muchas veces la planificación se convierte en la herramienta más importante para poder cumplir con las responsabilidades laborales sin descuidar la vida familiar.


"No siempre es sencillo. Hay días difíciles, pero el apoyo de mi madre y el compromiso de toda la familia hacen posible encontrar un equilibrio."


Al igual que muchas otras profesionales del sector, observa una evolución muy importante respecto de años anteriores. Cada vez encuentra más mujeres ocupando espacios donde antes era muy poco habitual verlas y considera que ese crecimiento responde exclusivamente a la preparación y al profesionalismo demostrado por quienes decidieron apostar por esta actividad. También celebra el entusiasmo que observa entre las estudiantes universitarias.


"Cada vez más jóvenes eligen carreras relacionadas con la minería porque descubrieron que es una industria donde pueden desarrollarse plenamente."


Para Romina, el liderazgo femenino ya dejó de ser una aspiración para convertirse en una realidad.


"Las mujeres llegan a esos lugares porque están preparadas, tienen experiencia y demuestran compromiso. No se trata de una cuestión de género, sino de capacidad."


Verónica Pérez, liderar también es abrir camino para las que vienen
Verónica Pérez, liderar también es abrir camino para las que vienen

Como supervisora de LyG, Verónica Pérez representa otra de las caras del cambio que vive la minería argentina. Su recorrido profesional estuvo marcado por el aprendizaje constante y por la posibilidad de asumir cada vez mayores responsabilidades dentro de los proyectos donde le tocó desempeñarse.


Define a la minería como una actividad que le permitió crecer tanto profesional como personalmente y sostiene que el aporte femenino resulta cada vez más visible.


"La organización, la planificación y una mirada diferente sobre los desafíos diarios fortalecen el trabajo de los equipos."


Madre de familia, explica que la planificación es indispensable para sostener el equilibrio entre el trabajo y la vida personal.


"Detrás de cada campaña existe una organización muy importante. Cuando la familia acompaña, todo resulta mucho más llevadero."


Verónica celebra que hoy existan muchas más mujeres desempeñándose en áreas operativas, técnicas y de conducción. Considera que la transformación ya comenzó y que continuará profundizándose durante los próximos años gracias al creciente interés de las jóvenes por estudiar carreras vinculadas con la minería.


Su mensaje para quienes todavía dudan en ingresar a la actividad nace desde la experiencia.


"Que se animen. La minería exige mucho esfuerzo, pero también devuelve enormes oportunidades de crecimiento profesional y personal."


Florencia Sánchez, aprender a crecer frente a cada desafío
Florencia Sánchez, aprender a crecer frente a cada desafío

Florencia Sánchez representa a una nueva generación de profesionales que eligieron desarrollarse dentro de la minería con la convicción de que los desafíos también son oportunidades. Como nutricionista de LyG, sostiene que cada campaña implica enfrentarse a situaciones diferentes que fortalecen tanto el conocimiento técnico como las capacidades humanas.


"La minería es un desafío constante. Cada proyecto obliga a aprender algo nuevo."


Está convencida de que la diversidad mejora los resultados y considera que la participación femenina aporta una visión complementaria que fortalece el funcionamiento de los equipos. Aunque todavía no tiene hijos, conoce perfectamente las exigencias que supone trabajar bajo modalidad de campamento. La distancia con la familia forma parte de la rutina y por eso organiza cuidadosamente cada regreso para aprovechar al máximo el tiempo junto a sus seres queridos.


Uno de los momentos que más marcó su carrera fue su incorporación al proyecto Casposo. Allí asumió la responsabilidad de controlar el cumplimiento de las buenas prácticas dentro del servicio de alimentación durante campañas de convivencia permanente en campamento.


La intensidad de las jornadas, la necesidad de resolver imprevistos en tiempo real y la obligación de mantener altos estándares de seguridad alimentaria terminaron convirtiéndose en una experiencia que fortaleció enormemente su desarrollo profesional.



Las historias de Carla, Romina, Verónica y Florencia reflejan una transformación que ya forma parte de la minería argentina. Detrás de cada campaña, de cada decisión técnica y de cada objetivo cumplido existen mujeres que demostraron que el talento, la preparación y el compromiso son las verdaderas herramientas para construir una industria cada vez más fuerte.


En este Día Internacional de la Mujer Minera, sus testimonios representan también a miles de profesionales que, desde distintos rincones del país, continúan abriendo caminos para las nuevas generaciones. Porque cada mujer que hoy lidera un equipo, supervisa una operación, garantiza la calidad de un proceso o cuida la alimentación y el bienestar de cientos de trabajadores está dejando una huella que trasciende su propia historia. Está construyendo una minería más diversa, más humana y más preparada para afrontar los desafíos del futuro.

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