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El RIGI incorpora al ferrocarril y abre una nueva vía para financiar grandes obras de infraestructura

  • hace 1 día
  • 4 min de lectura

El Gobierno nacional amplió el alcance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y habilitó la incorporación de importantes proyectos de infraestructura ferroviaria dentro del esquema de beneficios. La medida contempla desde la renovación y ampliación de vías hasta la electrificación, los sistemas de señalamiento y la construcción de nodos destinados al transporte y la transferencia de cargas.



La modificación fue establecida a través del Decreto 748/2026, publicado en el Boletín Oficial, que introduce cambios en la reglamentación del régimen creado por la Ley de Bases. Con esta actualización, el Ejecutivo busca ampliar las posibilidades de participación privada en obras consideradas estratégicas para la infraestructura y la logística del país.


El nuevo marco incorpora dentro de las inversiones potencialmente alcanzadas por el RIGI la construcción de nuevas trazas ferroviarias, la duplicación de vías existentes, su renovación y modernización, además de la recuperación de ramales que actualmente se encuentran fuera de servicio. También quedan contempladas intervenciones sobre puentes, alcantarillas y otras estructuras indispensables para el funcionamiento de las redes ferroviarias.


A estas obras se suman proyectos relacionados con señalamiento, telecomunicaciones y sistemas energéticos directamente vinculados con la operación ferroviaria. La reglamentación también contempla la electrificación de trazas y la instalación de sistemas de protección y seguridad en pasos a nivel.


El alcance de la modificación va más allá de la infraestructura estrictamente ferroviaria. El nuevo esquema también contempla espacios destinados a mejorar la circulación y transferencia de mercaderías, entre ellos nodos logísticos, puertos secos, centros de desconsolidación y transferencia de cargas, además de playas destinadas a maniobras, clasificación e intercambio.


La inclusión de este tipo de instalaciones resulta especialmente relevante porque apunta a considerar al ferrocarril como parte de una cadena logística completa y no solamente como una red de vías. El objetivo es facilitar inversiones que permitan conectar zonas productivas con centros de distribución, puertos y otros corredores estratégicos.


Para las provincias con actividad minera, agroindustrial, energética o industrial, la posibilidad de incorporar este tipo de infraestructura al RIGI podría adquirir una importancia considerable. Los costos de transporte representan uno de los principales desafíos para los proyectos de gran escala y una mayor participación del ferrocarril podría contribuir a mejorar la competitividad de determinadas cadenas productivas.


La reglamentación también establece condiciones para que una intervención sobre una infraestructura ferroviaria existente pueda ser considerada una ampliación. En estos casos, la inversión deberá demostrar un incremento verificable de la capacidad de transporte respecto de la situación previa a la ejecución de las obras.


Ese aumento deberá acreditarse mediante parámetros técnicos objetivos que permitan comparar la capacidad disponible antes y después de la inversión. De esta manera, el régimen busca priorizar proyectos que produzcan una expansión real de la infraestructura o una transformación significativa de su capacidad operativa.


El decreto, al mismo tiempo, diferencia las grandes inversiones de las tareas habituales de conservación. Las obras destinadas únicamente al mantenimiento o a la preservación de instalaciones existentes no quedan comprendidas dentro del concepto de construcción utilizado para determinar el acceso a los beneficios del RIGI.


La intención es concentrar los incentivos en proyectos que impliquen una verdadera transformación de la infraestructura, una ampliación de la capacidad o la incorporación de nuevas prestaciones al sistema ferroviario.


La decisión del Gobierno llega en un momento en el que la infraestructura logística vuelve a ocupar un lugar central en la planificación de las grandes inversiones productivas. En sectores como la minería, donde los proyectos requieren transportar grandes cantidades de insumos y, posteriormente, importantes volúmenes de producción, contar con alternativas de transporte de mayor capacidad puede convertirse en un factor determinante.


En San Juan, la discusión adquiere una dimensión particular por el crecimiento de proyectos mineros de gran escala. Iniciativas como Vicuña, Los Azules y El Pachón proyectan importantes niveles de inversión y demandarán infraestructura capaz de acompañar el desarrollo de nuevos corredores productivos.


Aunque la provincia no cuenta actualmente con una red ferroviaria operativa que conecte directamente los principales proyectos mineros cordilleranos con los grandes centros logísticos del país, la incorporación del ferrocarril al RIGI introduce una nueva posibilidad dentro de la planificación de infraestructura de largo plazo.


La eventual recuperación, ampliación o construcción de conexiones ferroviarias podría contribuir a reducir costos, mejorar la capacidad de transporte y complementar la infraestructura vial. Para una actividad como la minería, que requiere movilizar maquinaria, insumos, combustibles, materiales y eventualmente concentrados minerales, disponer de diferentes alternativas logísticas puede resultar estratégico.


El cambio también debe analizarse en el marco del proceso de modernización ferroviaria que lleva adelante el Gobierno nacional. Las autoridades mantienen un esquema de emergencia para atender infraestructura considerada crítica, con intervenciones sobre vías, señalamiento, material rodante y otros componentes necesarios para garantizar la seguridad y continuidad de las operaciones.


En este escenario, la ampliación del RIGI suma una herramienta adicional, aunque con una lógica diferente, al permitir que determinados proyectos de infraestructura de gran escala puedan buscar financiamiento privado bajo el régimen de incentivos destinado a grandes inversiones.


La medida podría tener impacto especialmente en aquellos corredores donde exista una fuerte demanda potencial de transporte de cargas. La combinación entre producción minera, actividad industrial y nodos logísticos podría generar condiciones para que determinadas obras ferroviarias sean evaluadas como proyectos de infraestructura estratégica.


Para San Juan, el desafío será determinar si este nuevo instrumento puede integrarse a una planificación logística de mayor alcance que permita conectar los futuros polos mineros con los principales corredores nacionales y los puntos de salida de la producción.


La incorporación del ferrocarril al RIGI no implica por sí misma que esas obras vayan a ejecutarse ni garantiza inversiones concretas. Sin embargo, modifica el escenario de financiamiento disponible y abre una alternativa para que grandes proyectos ferroviarios puedan ser estructurados bajo un régimen pensado precisamente para atraer capital de largo plazo.


En una Argentina que busca desarrollar nuevas inversiones mineras y ampliar sus exportaciones, la infraestructura será tan determinante como los recursos naturales. El nuevo alcance del RIGI coloca al sistema ferroviario dentro de esa discusión y podría convertir a las grandes obras de transporte de cargas en una pieza más de la estrategia para reducir costos y mejorar la competitividad de los proyectos productivos del país.

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