Proveedores de Iglesia y Jáchal certificaron normas ISO 9001 y fortalecen su inserción en la actividad minera
Empresas locales dedicadas a la confección de indumentaria y a la provisión de productos para la industria dieron un nuevo paso en su proceso de desarrollo y profesionalización al alcanzar la certificación de las normas ISO 9001:2015. La iniciativa contó con el acompañamiento de Huarpe, que impulsó el proceso de capacitación y asistencia a proveedores de Iglesia y Jáchal con el objetivo de elevar sus estándares de calidad y generar mayores oportunidades de participación en la cadena de proveedores vinculada a la minería.

Flavia Pizarro, titular de Confecciones Allinqara, explicó que la obtención de la certificación representa un momento especialmente significativo para su empresa, luego de aproximadamente un año de trabajo intenso. Según relató, el proceso surgió a partir de los nuevos requerimientos que Huarpe comenzó a establecer para sus proveedores, entre ellos la implementación de estándares vinculados a la calidad.
“Ha sido un lapso como de un año donde hemos trabajado muchísimo para poder lograr esto”, señaló Pizarro, quien destacó que la relación previa con Huarpe permitió que la empresa conociera el trabajo que venían realizando y decidiera acompañarlos en este proceso de crecimiento. Para la empresaria, la certificación significa “un paso más arriba” que permitirá mejorar la calidad de las prendas y fortalecer la capacidad de respuesta de la empresa frente a las nuevas exigencias del sector.
Confecciones Allinqara se dedica principalmente a la fabricación de ropa de trabajo y uniformes, aunque también confecciona prendas de diferentes características y realiza reparaciones. Pizarro destacó además el trabajo orientado a prolongar la vida útil de la indumentaria mediante la reparación y recuperación de prendas, otorgándoles una segunda oportunidad.
Por su parte, Jorge Hernández, representante de una ferretería industrial que también incorporó la fabricación propia de indumentaria de montaña, explicó que su empresa cuenta con una trayectoria de varios años en el rubro industrial y que hace aproximadamente dos años decidió incursionar en la fabricación de indumentaria específica para montaña con el objetivo de incorporarse al circuito de proveedores de la minería.
Para Hernández, la certificación ISO 9001 representa un salto significativo para la empresa porque permite alcanzar estándares reconocidos internacionalmente y posicionarse en condiciones de competir como proveedor de indumentaria frente a otras empresas del sector.
“Estamos a la altura de cualquier empresa que pueda vender indumentaria”, sostuvo, al destacar la importancia que tiene para los emprendimientos locales contar con herramientas que les permitan responder a las exigencias de la actividad minera.
El empresario también puso en valor el acompañamiento recibido por parte de Huarpe y mencionó especialmente el trabajo realizado por Daniel Cárcamo y Eduardo Ara, representante de comunidades, para impulsar el desarrollo de proveedores de Iglesia y Jáchal.
En ese sentido, consideró que este tipo de iniciativas constituyen una herramienta concreta para fortalecer a los empresarios locales y generar condiciones para que puedan incorporarse a una cadena de abastecimiento que demanda cada vez mayores niveles de calidad y formalización.
Hernández planteó además que el modelo de acompañamiento debería ser replicado por otras empresas que desarrollan actividades vinculadas a la minería.
“Muchas empresas tienen que empezar a copiar este modelo de desarrollar a los proveedores de las comunidades de Iglesia”
La certificación fue acompañada por un proceso de capacitación que, según explicaron los propios empresarios, demandó tiempo, esfuerzo y la incorporación de procedimientos que hasta el momento no formaban parte de sus esquemas habituales de trabajo.
Pizarro reconoció que el proceso fue “arduo” y que implicó afrontar numerosas exigencias y aprender nuevas metodologías, aunque remarcó que todo ese esfuerzo tuvo como objetivo mejorar las condiciones de producción y garantizar una mayor calidad en los productos que ofrecen.
“Todo es en beneficio de nuestras empresas para que podamos producir con calidad y podamos responder ante todas las cosas nuevas que vienen”
Los empresarios también coincidieron en que la certificación no representa un punto de llegada, sino el comienzo de una nueva etapa. El objetivo ahora es continuar creciendo, incorporar nuevos conocimientos, ampliar la producción y fortalecer el trabajo conjunto entre los proveedores locales.
En ese sentido, Hernández expresó que existen nuevos proyectos y expectativas para continuar avanzando. Destacó la importancia de que los empresarios trabajen en equipo y se fortalezcan mutuamente para aprovechar las oportunidades que pueda generar el crecimiento de la actividad minera.

El empresario agradeció especialmente a Huarpe por haber apostado al desarrollo de compañías de Iglesia y Jáchal. “Nosotros somos nuevos, estamos comenzando y necesitamos este apoyo”, explicó, al considerar que la asistencia recibida tendrá un impacto importante en el futuro de sus emprendimientos.
Otra de las empresarias que participó del proceso fue Nancy Heredia, de ICAA Indumentaria, de Jáchal, empresa dedicada a la fabricación de ropa de trabajo.
Heredia describió la obtención de la certificación como un momento de gran emoción y reconoció que el proceso resultó mucho más complejo de lo que inicialmente imaginaba.
“Cuando me dijeron que ya estaba aprobada para la certificación fue un llanto que tenía, no lo podía creer porque fue muy difícil el proceso”
La empresaria explicó que alcanzar una certificación de estas características implica cumplir con numerosos requisitos y procedimientos que muchas veces no son conocidos por quienes conducen pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, sostuvo que una vez alcanzado el objetivo, el esfuerzo realizado adquiere un nuevo significado.
Heredia también destacó el respaldo de Huarpe y remarcó que el acompañamiento no se limitó a generar compras a proveedores locales, sino que incluyó herramientas para mejorar sus capacidades empresariales.
“Esto significa mucho, es algo muy importante porque esto es realmente poder apoyar a los proveedores locales”, afirmó, y agregó que el proceso les permitió abrir nuevas oportunidades y avanzar hacia un verdadero desarrollo de sus empresas.
La empresaria consideró que el fortalecimiento de proveedores locales requiere mucho más que la incorporación de sus productos a una cadena de compras. A su entender, la capacitación, el acompañamiento y la posibilidad de acceder a certificaciones constituyen herramientas fundamentales para que las empresas de las comunidades puedan crecer y responder a las exigencias de grandes compañías.
“Desarrollar a las empresas locales no es solo comprarles. Estas cosas también nos ayudan muchísimo a los proveedores locales”
Heredia aseguró que, una vez alcanzada la certificación, el desafío consiste en continuar creciendo, mirar hacia el futuro y pensar en nuevas metas. En esa línea, expresó su deseo de que otras empresas adopten iniciativas similares y acompañen a los proveedores de las comunidades mediante diferentes herramientas de desarrollo.
El proceso también involucró a Natalia Montero, de NM Indumentaria, quien formó parte de este grupo de empresas que avanzó en la profesionalización de sus procesos.
La certificación ISO 9001:2015 obtenida por estos proveedores representa así un paso dentro de un proceso más amplio de fortalecimiento del entramado empresarial de Iglesia y Jáchal. La capacitación y el acompañamiento empresarial permiten que emprendimientos locales puedan incorporar procedimientos de gestión de calidad, mejorar sus procesos internos y prepararse para responder a las exigencias de una industria que demanda cada vez mayores niveles de formalización y estándares de producción.
Para los empresarios involucrados, el desafío que comienza ahora es transformar la certificación alcanzada en nuevas oportunidades comerciales, mayor capacidad productiva y crecimiento sostenido, con el objetivo de que cada vez más proveedores de las comunidades puedan participar de manera efectiva en la cadena de valor minera.





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