Desafío 4x4 en la Puna: Cómo fue la expedición que conquistó los 3.900 metros en San Juan
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La expedición "San Guillermo Libertad", desarrollada entre el 12 y el 15 de marzo de 2026, no solo representó un desafío deportivo para sus participantes, sino que se consolidó como un caso de estudio sobre la logística de alta montaña en territorios de extrema sensibilidad ambiental.

Organizada por Nielsen Logística y Expediciones S.A. en un esquema de cooperación directa con la Administración de Parques Nacionales (APN), la actividad desplegó un protocolo de seguridad sanitaria y ambiental que excede los estándares convencionales del turismo aventura en la región de Cuyo. Bajo la dirección técnica de Pablo Nielsen y el acompañamiento del guía Mario Lahoz, la travesía se internó en el departamento Iglesia con una premisa de hierro, la viabilidad biológica precede a la meta geográfica.
El ascenso, iniciado el 12 de marzo a las 08:00 h desde San Juan Nueva, fue diseñado bajo el concepto de "ascenso gradual y controlado". Esta metodología responde a la necesidad de mitigar el Mal Agudo de Montaña (MAM) en un ascenso que conecta la prepuna con la Puna de Atacama en pocas horas. Tras una escala técnica en Rodeo para coordinar con el grupo Plumas Verdes y realizar el último control de estiba de carga, la columna de vehículos 4x4 inició un ascenso pautado por paradas cada dos horas.
En cada hito, los expedicionarios fueron sometidos a controles de oximetría de pulso en niveles críticos de 1.000m, 2.000m y 3.800m. "No subimos montañas, subimos metabolismos. El éxito de la logística en San Guillermo radica en entender que el cuerpo humano necesita tiempo para sintetizar la falta de presión parcial de oxígeno", destacó Pablo Nielsen durante el despliegue inicial.
El establecimiento del campamento base en el Refugio La Brea, situado a una cota real de 3.900 m.s.n.m., supuso un desafío adicional de pernoctación. A diferencia de otros destinos, la zona de La Brea exige una "Validación Médica" previa que certifique la aptitud para el esfuerzo físico a casi 4.000 metros de altura.
La organización implementó un régimen de dieta específica rica en hidratos complejos y una hidratación profunda iniciada 48 horas antes de la partida. "El pernocte a esta altura es el dato crítico de nuestra operación.
Mientras que los formularios estándar suelen mencionar bases de 3.500 metros, nuestro itinerario contempla una exigencia superior, lo que nos obliga a mantener un monitoreo constante, incluso nocturno, para planificar cualquier evacuación preventiva si los valores funcionales se alteran", señaló Nielsen respecto a la rigurosidad del control médico.
Durante el segundo y tercer día, la expedición transitó por la Laguna de las Huaycas, las Ruinas de Mogote y los circuitos centrales del Parque Nacional, incluyendo el Mirador y Caserones. Estas áreas, de un valor ecosistémico incalculable, fueron abordadas bajo la filosofía "Lado B", un manifiesto de viaje que prioriza el impacto cero y el registro fotográfico profesional sobre la velocidad de tránsito.
El uso del vehículo 4x4 ya no como un fin destructivo del suelo, sino como una herramienta de acceso a la "Argentina profunda" que de otro modo sería inaccesible para la documentación científica y recreativa responsable.
La dimensión ética de la travesía quedó plasmada en la gestión de residuos y la conducta grupal. Según los protocolos de la APN y la filosofía de la organización, la expedición se rigió por la no alteración del entorno y el respeto absoluto por el silencio, factor determinante para la observación de fauna silvestre en su estado más puro. "Lado B es una forma de vivir la aventura desde lo humano.
Buscamos conectar con la tierra capturando momentos únicos, pero con la humildad de quien se sabe un visitante temporal. La flexibilidad y la humildad viajera son nuestras mejores herramientas ante los imprevistos que siempre plantea la alta montaña", enfatizó Pablo Nielsen al cierre de las actividades en los circuitos centrales.
El cierre de la expedición se produjo el 15 de marzo, tras un descenso que vinculó el Refugio de Pastos Amarillos con la localidad riojana de Guandacol y el posterior retorno a San Juan. La entrega del reporte final en la administración del Parque Nacional San Guillermo marcó la culminación de un ciclo operativo exitoso. En ese marco, el director técnico de la expedición, Pablo Nielsen, advirtió sobre la necesidad de mayor articulación en el territorio, “El camino al Parque Nacional San Guillermo usa la ruta 430; en este momento hay mucho trabajo de minería para la construcción del acceso norte, pero no han informado con qué frecuencia debemos transitar. Hay desorden entre minería y turismo. Existe inseguridad para todos por falta de diálogo”.
En términos de gestión, esta actividad deja una hoja de ruta clara para futuros operadores, la integración de profesionales médicos, guías especializados y una logística de transporte robusta es la única vía para garantizar que el turismo en zonas de reserva de biósfera sea sostenible, seguro y, por sobre todo, un aporte al conocimiento del patrimonio natural sanjuanino.





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