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El oro rebotó y cerró su primera semana positiva en medio de la tensión en Medio Oriente

  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura


El metal precioso subió cerca de 4% en la semana y recuperó parte del terreno perdido, aunque sigue condicionado por la fortaleza del dólar, el alza del petróleo y la expectativa sobre las tasas en Estados Unidos.



El precio del oro logró recuperarse en los últimos días y se encaminó a cerrar su primera semana con saldo positivo desde el inicio de la escalada bélica en Medio Oriente, en un mercado marcado por la volatilidad y la incertidumbre global.


Durante la semana, el metal precioso avanzó alrededor de 4% y llegó a cotizar en torno a los US$4.550 por onza este viernes, impulsado principalmente por compras de oportunidad luego de las fuertes bajas registradas en jornadas previas.


La recuperación se produjo después de varias semanas de presión bajista, en un contexto que, paradójicamente, no favoreció al oro como activo refugio. Si bien los conflictos geopolíticos suelen fortalecer su demanda, esta vez el mercado reaccionó de manera diferente por el fuerte impacto que la guerra tuvo sobre la energía y la política monetaria internacional.


En las últimas semanas, el oro perdió terreno por una combinación de factores que limitaron su atractivo defensivo.


El primero fue el fuerte aumento del precio del petróleo, impulsado por el riesgo de interrupciones en el suministro energético en Medio Oriente. Ese salto del crudo elevó las expectativas de inflación a nivel global y reforzó la idea de que la Reserva Federal de Estados Unidos podría mantener una postura más dura respecto a las tasas de interés. Cuando el mercado descuenta tasas más altas por más tiempo, el oro suele verse perjudicado, ya que se trata de un activo que no genera rendimiento.


A eso se sumó la fortaleza del dólar, otro factor históricamente negativo para el metal. Un billete estadounidense más firme encarece el oro para los compradores que operan en otras monedas, lo que enfría parte de la demanda internacional. En este escenario, muchos inversores optaron por refugiarse directamente en el dólar y en activos de liquidez inmediata, en lugar de posicionarse en metales preciosos.


Además, el mercado atravesó un proceso de toma de ganancias y ventas forzadas. Tras haber alcanzado máximos históricos a comienzos de año, parte de los fondos e inversores institucionales decidió desarmar posiciones para cubrir pérdidas en otros activos, en medio de la fuerte volatilidad que también golpeó a las bolsas globales. Ese fenómeno debilitó aún más al oro, que en este tramo se comportó más como un activo financiero sensible al contexto que como un refugio clásico.


El repunte de esta semana respondió, en gran medida, a un rebote técnico luego de las bajas recientes y a una moderada recomposición de posiciones defensivas por parte del mercado. Sin embargo, los analistas advierten que el panorama todavía está lejos de estabilizarse.


La evolución del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán sigue siendo el principal factor de tensión para los mercados, especialmente por su impacto sobre el petróleo, la inflación y las expectativas de política monetaria. Mientras persista ese combo de presión energética, dólar fuerte y tasas elevadas, el oro podría continuar moviéndose con alta volatilidad.


De este modo, aunque el metal dorado logró cortar la racha negativa y mostrar una recuperación semanal, el mercado todavía no da por terminada la fase de debilidad. Por ahora, el oro vuelve a ganar algo de brillo, pero sigue lejos de recuperar plenamente su papel tradicional de refugio seguro.

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