Gestión hídrica integral, la propuesta de Los Azules que busca mejorar el uso del agua y sumar tecnología en Calingasta
La escasez hídrica que atravesó San Juan durante los últimos años colocó al agua en el centro de la agenda productiva y comunitaria. En ese contexto, Los Azules puso en marcha en Calingasta un proyecto de gestión hídrica integral que busca mejorar la eficiencia en el uso del recurso, incorporar nuevas tecnologías y acompañar a los productores del departamento en la búsqueda de alternativas que permitan optimizar el riego y fortalecer las actividades productivas.

La iniciativa tendrá una duración prevista de cinco años y propone un trabajo articulado entre distintos actores vinculados con la actividad productiva, educativa y científica. En el proyecto participan Los Azules, la Universidad Católica de Cuyo, el INTA, instituciones educativas, productores de Calingasta y empresas relacionadas con los sistemas de riego.
Facundo Vita, jefe de Relaciones Comunitarias de McEwen Copper en el proyecto Los Azules, explicó que la iniciativa comenzó a desarrollarse este año y que representa una propuesta de largo plazo, con la intención de generar resultados que puedan trascender el ámbito departamental.
“Estamos iniciando este año un proyecto muy ambicioso sobre gestión eficiente del agua en el departamento. Creo que va a tener mucho impacto, no solamente a nivel local, sino que puede tener un impacto a nivel de gestión de agua en toda la provincia”
El proyecto parte de un diagnóstico relacionado con la disponibilidad del recurso y con la necesidad de anticiparse a escenarios futuros. Si bien actualmente San Juan atraviesa una temporada con una importante acumulación de nieve y existen previsiones vinculadas con mayores caudales respecto de años anteriores, desde Los Azules remarcaron que el análisis histórico muestra una tendencia que obliga a pensar en un uso cada vez más eficiente del agua.
De acuerdo con lo explicado por Vita, el estudio de los últimos 100 años de derrame de los ríos de San Juan evidencia una disminución progresiva en la cantidad de agua disponible. Esta situación llevó a plantear una estrategia que no se limite a responder a los períodos de escasez, sino que permita incorporar herramientas y conocimientos para mejorar la administración del recurso de manera permanente.
La primera etapa del proyecto se desarrollará durante la próxima temporada agrícola, que en Calingasta comienza aproximadamente en octubre. El lugar elegido para iniciar las experiencias será la Granja Tres Marías del Colegio Agrotécnico Jesús de la Buena Esperanza, ubicada en Barreal y vinculada con la Universidad Católica de Cuyo.
En ese espacio se prevé instalar una Unidad Tecnológica de Riego que funcionará como un ámbito de experimentación, capacitación y demostración para productores y estudiantes. Allí se buscará probar diferentes tecnologías, realizar mediciones, comparar resultados y generar información que permita determinar cuáles son las alternativas más adecuadas para mejorar el aprovechamiento del agua.
La institución educativa ya cuenta con diferentes producciones, entre ellas cultivos frutales, vid, producción hortícola y un invernadero tecnificado. A partir del proyecto se pretende profundizar ese nivel de tecnificación, incorporar un reservorio que permita mejorar la seguridad hídrica destinada al riego y desarrollar distintos ensayos productivos.
Entre las alternativas que serán evaluadas se encuentran sistemas de riego presurizado, goteo, aspersión, mangas y goteo enterrado. También se incorporarán sensores destinados a medir la humedad del suelo, una herramienta que permitirá determinar con mayor precisión cuándo es necesario realizar un riego y qué cantidad de agua requiere cada cultivo.
La propuesta apunta de esta manera a pasar de sistemas basados principalmente en decisiones tradicionales a un esquema que permita tomar decisiones a partir de datos concretos sobre las condiciones del suelo y las necesidades de cada producción.
“Hay que hacer una gestión eficiente de recursos hídricos en todas las actividades. La agricultura es la que más usa el recurso”, explicó Vita al referirse a la importancia de avanzar en tecnologías que permitan reducir el desperdicio y mejorar el aprovechamiento del agua.
Dentro de esta primera etapa también se incorporará un sistema de control activo de heladas tardías mediante aspersión de agua. Se trata de una tecnología que ya es utilizada en zonas productivas de Neuquén y Río Negro y que permite disminuir el impacto de las bajas temperaturas sobre cultivos que se encuentran en períodos particularmente sensibles.
La primera fase tendrá una duración estimada de un año y estará enfocada principalmente en la toma de datos, las mediciones, las comparaciones y la evaluación de distintas alternativas. La intención es que la experiencia desarrollada en la Granja Tres Marías pueda convertirse en una referencia para los productores de Calingasta.
“Esta primera unidad sirve como una forma de acercar al productor a la tecnología, que sepa que existe y que es posible incorporarla”, sostuvo Vita.
La segunda etapa estará orientada directamente al sector productivo y buscará trasladar los conocimientos y resultados obtenidos durante la primera experiencia hacia las fincas del departamento. En esta instancia, el acompañamiento del INTA tendrá un papel central para brindar asesoramiento y seguimiento a los productores.
La propuesta no apunta solamente a facilitar la adquisición o instalación de nuevas tecnologías de riego, sino también a garantizar que esas herramientas sean utilizadas correctamente y puedan generar resultados concretos. Por ese motivo, el trabajo incluirá capacitación, seguimiento y evaluación de las experiencias.
Además del uso eficiente del agua, esta segunda fase contempla analizar nuevas posibilidades productivas. La incorporación de sistemas de riego más precisos podría permitir evaluar cultivos y alternativas que actualmente no tienen un desarrollo significativo en el departamento.
“Buscamos que el productor incorpore la tecnología, pero que la use, que sea útil, que pueda servirle para mejorar la eficiencia del uso del agua y que puedan ampliar su superficie cultivada”
El objetivo planteado es que una mejor administración del recurso pueda traducirse también en beneficios productivos y económicos. La intención es que el agua disponible sea utilizada de manera más eficiente, que se puedan ampliar superficies cultivadas cuando las condiciones lo permitan y que las actividades productivas puedan alcanzar una mayor sustentabilidad económica.
La tercera etapa del proyecto tendrá una escala diferente y estará vinculada con la infraestructura necesaria para mejorar la distribución del agua. En este punto, desde Los Azules señalaron que existe una problemática relacionada con el estado y la eficiencia de las redes de canales, tanto en Calingasta como en otros departamentos cordilleranos de San Juan.
El desafío será avanzar en el análisis y eventual mejoramiento de la infraestructura de distribución para lograr que el agua pueda llegar de manera más eficiente a las distintas explotaciones productivas y que los productores puedan disponer del recurso en el momento en que sus cultivos lo necesitan.
“Hay una asignatura pendiente en materia de infraestructura de canales”, reconoció Vita, al remarcar que este aspecto también forma parte de las prioridades que la empresa pretende abordar dentro de su relación con la comunidad.
De esta manera, el proyecto propone trabajar sobre diferentes niveles de la gestión hídrica. El recorrido comienza dentro de una unidad productiva y educativa, donde se probarán sensores, sistemas de riego y distintas tecnologías, continúa con el acompañamiento a los productores para facilitar la incorporación efectiva de esas herramientas y proyecta finalmente una intervención sobre la infraestructura que permite distribuir el agua.
La propuesta busca que los productores de Calingasta puedan conocer alternativas que no necesariamente forman parte de los sistemas tradicionales utilizados actualmente y que cuenten con información suficiente para evaluar cuáles pueden adaptarse mejor a sus necesidades.
Con una planificación prevista para cinco años, Los Azules plantea así una estrategia de largo plazo que combina educación, investigación, tecnología, producción e infraestructura. La primera instancia estará enfocada en conocer, medir y experimentar, mientras que las etapas posteriores buscarán llevar esos resultados al territorio y avanzar sobre las condiciones necesarias para lograr una gestión más eficiente del agua.
El proyecto parte de una problemática que atraviesa a toda la provincia y propone generar experiencias concretas desde Calingasta, con la expectativa de que los conocimientos obtenidos puedan ser aprovechados por otros productores y eventualmente convertirse en herramientas aplicables a una escala mayor dentro de San Juan.
Fuente: Diario De Cuyo





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