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Los Azules busca financiar su construcción con una ingeniería de US$ 4.000 millones y mira socios globales

  • hace 12 horas
  • 2 Min. de lectura

Michael Meding, CEO del proyecto en Calingasta, detalló el esquema que combina capital privado y deuda internacional. La minera ya avanza con acuerdos clave, bancos de desarrollo y asesores financieros para concretar una de las inversiones mineras más grandes del país.



El proyecto de cobre Los Azules, ubicado en Calingasta, avanza en la definición de su estructura financiera para convertirse en una realidad. La iniciativa, liderada por Michael Meding, prevé una inversión total cercana a los 4.000 millones de dólares, que se obtendrán mediante una combinación de capital accionario y financiamiento internacional.


Meding, vicepresidente de McEwen Copper y gerente general del proyecto, explicó que la estrategia contempla una estructura típica para desarrollos de esta magnitud: aproximadamente un 40% de capital y un 60% de deuda. “Para proyectos de esta envergadura en la Argentina, una distribución del 40% con contribución de capital y 60% de deuda es algo razonable”, señaló.


En ese esquema, la compañía proyecta reunir alrededor de 1.600 millones de dólares mediante aportes de accionistas actuales y futuros socios estratégicos. Entre los inversores ya presentes se encuentran Stellantis, con el 18,2%, y Nuton (filial tecnológica de Rio Tinto), con el 17,2%. En el sector minero, además, crecen las versiones sobre una posible ampliación de participación de Nuton y el interés de otros grandes actores globales.


Meding confirmó que la empresa mantiene negociaciones activas con potenciales socios mineros y estratégicos. La prioridad es sumar un “socio minero senior” junto con una contraparte industrial o comercial que permita asegurar acuerdos de venta futura (offtake), además de otros inversores de capital. En ese marco, no se descarta el interés de grandes compañías del sector como BHP.



Para el 60% restante del financiamiento, unos 2.400 millones de dólares, la compañía prevé recurrir a deuda estructurada con organismos internacionales y bancos comerciales. En ese camino, ya se analizan posibles participaciones de entidades como la Corporación Financiera Internacional (IFC), el Banco Mundial, la CAF, el Banco Interamericano de Desarrollo, el DFC de Estados Unidos y el banco alemán KfW.


El proyecto también contempla la participación de bancos de desarrollo de exportación, que suelen financiar la compra de equipamiento industrial en el exterior. Meding destacó que gran parte de la tecnología necesaria no se produce en el país, como camiones fuera de ruta, palas mineras, plantas de trituración, sistemas de lixiviación y electro-obtención, entre otros componentes clave.


“Tener un organismo como Société Générale con su experiencia nos va a acompañar en el financiamiento necesario para que el proyecto se realice”, afirmó Meding al confirmar que la entidad francesa fue designada como asesora financiera exclusiva para estructurar la deuda.


Este paso se suma a hitos recientes como la aprobación del RIGI, el estudio de factibilidad del proyecto y el acuerdo de cooperación con el IFC. Según la compañía, estas instancias fortalecen la viabilidad del plan y abren la puerta a financiamiento adicional de bancos comerciales internacionales.


La hoja de ruta del proyecto establece como objetivo alcanzar la Decisión Final de Inversión hacia fines de 2026. De cumplirse los plazos, la construcción comenzaría en 2027, con obras de infraestructura entre 2028 y 2029, y el inicio de producción de cátodos de cobre previsto para 2030 en el yacimiento de Calingasta.

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