Refugio La Brea: el proyecto que busca consolidar un polo de turismo de naturaleza y desarrollo local en la alta cordillera
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Ubicado a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar, el Refugio La Brea se proyecta como un punto estratégico para expediciones, turismo aventura e investigación científica. Impulsan mejoras en infraestructura, empleo local y sustentabilidad para fortalecer el vínculo entre minería y turismo en Iglesia.

En plena cordillera sanjuanina, en un entorno extremo y de difícil acceso, el Refugio La Brea comienza a posicionarse como una pieza clave para el desarrollo del turismo de naturaleza y el apoyo logístico a expediciones de alta montaña.
Situado a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar, no se trata de un hotel convencional, sino de un espacio pensado como base operativa y lugar de descanso en condiciones climáticas severas, con una identidad profundamente ligada al paisaje andino.
El refugio cumple un rol estratégico por su ubicación, en el camino hacia zonas de exploración minera, circuitos de montaña y áreas naturales cercanas al Parque Nacional San Guillermo. Esto lo convierte en una parada casi obligada para montañistas, investigadores, trabajadores técnicos y aventureros que necesitan aclimatarse y contar con un punto de apoyo en plena cordillera.

A diferencia de los alojamientos urbanos, su propuesta está centrada en la funcionalidad. Allí, el valor no pasa por el lujo, sino por disponer de un techo, una cama y servicios básicos en un contexto donde la infraestructura es limitada y las temperaturas pueden ser extremas. La experiencia es auténtica y directa con la montaña, pensada para quienes comprenden y aceptan las condiciones de la vida en altura.
Entre sus principales atractivos se destaca la presencia de una surgente termal natural, que históricamente fue aprovechada por quienes trabajaron en la zona y que hoy representa un potencial diferencial para el turismo de naturaleza. Además, su cercanía a rutas de expedición y a zonas de interés ambiental lo convierten en un punto clave para la observación de fauna altoandina y el desarrollo de actividades científicas.
Sin embargo, el lugar también evidencia las limitaciones propias de un refugio de montaña. La rusticidad de sus instalaciones, las dificultades climáticas y la dependencia de servicios básicos condicionados por el frío extremo son parte de la realidad cotidiana del lugar. Las experiencias de los visitantes suelen ser positivas cuando las expectativas están alineadas con este contexto, aunque también se mencionan necesidades de inversión y mejoras estructurales para optimizar la habitabilidad.

En este escenario, se avanza en un proyecto integral que apunta a fortalecer el refugio, mejorar sus servicios y generar oportunidades laborales en el departamento Iglesia.
Pablo Nielsen, impulsor de la iniciativa, explicó en diálogo con Diario Libre que el desarrollo del Refugio La Brea se enmarca en una visión de crecimiento sostenido del turismo de naturaleza y en la articulación con la actividad minera de la zona.
“Lo estamos desarrollando y nos fue muy bien en las reuniones con Denis Monardes, desde Minería, y con Fany Pernas, desde Turismo, sobre el impulso que le va a dar la minería al turismo, especialmente en cuanto a mejoras de acceso”, señaló.
Nielsen remarcó que uno de los ejes centrales del proyecto será la generación de empleo local. “La contratación de mano de obra será del departamento. Estamos trabajando con una consultora instalada en el municipio de Iglesia que cuenta con una base de datos importante, por lo que en siete días podemos tener la gente contratada”, afirmó.
Además, destacó el compromiso histórico con la actividad, “Llevamos dos generaciones apostando al turismo de naturaleza. Hoy, con la conectividad y las herramientas actuales, es más fácil llegar al cliente y podemos generar puestos de trabajo en base al turismo”.

El plan contempla mejorar la infraestructura del refugio respetando el entorno natural. Entre las prioridades figura la puesta en valor de la surgente termal existente, que actualmente se encuentra en condiciones precarias. “Tenemos una surgente termal que queremos mejorar y para eso necesitamos mano de obra local fuerte. Luego vendrá la etapa de construcción, que tenemos que hacer de manera artesanal para no modificar el terreno”, explicó.
La iniciativa también proyecta incorporar energías limpias. “La idea es avanzar con energía solar y convertir al refugio en un espacio sustentable, pensado para deportistas, investigadores y turistas que buscan una experiencia real en la cordillera”, agregó Nielsen.
El objetivo final es consolidar al Refugio La Brea como un alojamiento de montaña funcional, sostenible y estratégico, capaz de integrarse al crecimiento del turismo aventura y al movimiento económico que genera la minería en la región, sin perder su esencia de refugio andino.
En un territorio donde la naturaleza impone sus reglas, la apuesta combina identidad, desarrollo local y una visión de futuro que busca transformar un punto remoto de la cordillera en una base sólida para el turismo de altura en San Juan.











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