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San Juan se planta ante inversores internacionales y busca liderar la nueva era del cobre en Argentina

  • hace 7 horas
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El gobernador Marcelo Orrego presentó en Buenos Aires el potencial minero de San Juan ante representantes del sector público y privado de Argentina y Estados Unidos. Destacó que seis de los diez proyectos de cobre más importantes del país en exploración avanzada están en territorio sanjuanino, con inversiones proyectadas superiores a los US$30.000 millones. También puso sobre la mesa el RIGI, la estabilidad fiscal y jurídica y el desafío de construir la infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento de la actividad.



El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, participó este jueves en Buenos Aires del Foro Estados Unidos-Argentina sobre Minerales Críticos, un encuentro que reunió a autoridades, empresarios e inversores de ambos países para analizar las oportunidades que ofrece Argentina frente a la creciente demanda internacional de minerales estratégicos.


La presencia sanjuanina tuvo al cobre como uno de sus principales ejes. Orrego compartió panel con el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y el gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, en una mesa moderada por Alejandro Díaz, director ejecutivo de AmCham Argentina. El encuentro fue organizado por la U.S. Chamber of Commerce, el US-Argentina Business Council, Citi, AmCham Argentina y la Embajada de Estados Unidos en Argentina.


Ante los referentes del ámbito empresarial y financiero, Orrego buscó posicionar a San Juan como uno de los principales destinos para las inversiones vinculadas al cobre y a otros minerales considerados críticos para la economía mundial. Su planteo estuvo basado en el potencial geológico provincial, la experiencia minera, las condiciones institucionales y fiscales y una cartera de proyectos que podría modificar sustancialmente la escala de la actividad en los próximos años.


Uno de los datos centrales expuestos durante el foro fue que seis de los diez proyectos de cobre más grandes de Argentina que actualmente se encuentran en una etapa avanzada de exploración están ubicados en San Juan. Según las cifras presentadas por el gobernador, esas iniciativas reúnen proyecciones de inversión superiores a los US$30.000 millones.


La cifra vuelve a colocar a San Juan en el centro de la discusión sobre el futuro cuprífero argentino y adquiere especial relevancia en un escenario internacional en el que el cobre se transformó en un recurso estratégico para la electrificación, las redes eléctricas, la electromovilidad, la infraestructura tecnológica y el desarrollo de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial.


"Hoy el mundo mira a Argentina por su potencial minero como proveedor global de alguno de esos minerales críticos como son el cobre y litio. Y no se equivocan", afirmó Orrego durante su exposición. El mandatario sostuvo además que el cobre tiene una importancia estratégica porque no existe actualmente un reemplazo que reúna sus características como conductor eléctrico eficiente y porque la oferta mundial enfrenta dificultades para crecer al mismo ritmo que la demanda.


El gobernador también vinculó el desarrollo minero con las características territoriales de San Juan. Recordó que el 83% de la superficie provincial está cubierta por montañas, mientras que otro 14% corresponde a zonas desérticas y solamente el 3% es cultivable. Sobre esa base, remarcó el vínculo histórico de la provincia con la actividad y aseguró que los sanjuaninos no solamente tienen la necesidad de desarrollar minería, sino también experiencia para hacerlo.


En ese escenario aparecen proyectos de gran escala como Los Azules, Josemaría, El Pachón y las iniciativas que integran el distrito Vicuña, que concentran buena parte de las expectativas de la provincia para convertirse en un polo productor de cobre de relevancia internacional. La evolución de estos proyectos será determinante para establecer si las proyecciones de inversión pueden transformarse en construcción, producción, empleo y actividad económica efectiva.


Orrego también buscó mostrar ante los inversores las condiciones institucionales de San Juan. En particular, destacó la estabilidad jurídica y fiscal, el orden de las cuentas públicas y los beneficios derivados del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI, como herramientas para generar previsibilidad y atraer capitales destinados a proyectos de largo plazo.


De acuerdo con los números mencionados por el mandatario, las presentaciones vinculadas al RIGI en San Juan superarían los US$33.000 millones anunciados y la provincia concentra la mayor cantidad de proyectos mineros incorporados al régimen. Se trata, en todos los casos, de montos asociados a iniciativas y proyecciones de inversión, cuya concreción dependerá del avance de cada emprendimiento, sus etapas técnicas, permisos, financiamiento y condiciones de mercado.


Pero junto con la promoción de las ventajas provinciales, Orrego planteó ante los inversores uno de los principales desafíos que enfrenta San Juan. Si varios proyectos de cobre avanzan simultáneamente hacia la construcción y producción, la provincia necesitará ampliar de manera considerable su infraestructura.


El mandatario mencionó la necesidad de nuevas redes de transporte eléctrico, corredores viales y ferroviarios, sistemas de abastecimiento de agua, viviendas y planificación urbana. En su visión, estas obras no representan simplemente infraestructura complementaria para acompañar a la minería, sino una condición indispensable para que los grandes proyectos puedan desarrollarse y operar a la escala prevista.


El planteo resulta particularmente significativo para departamentos como Iglesia y Calingasta, donde se concentra buena parte de la nueva frontera cuprífera provincial. El crecimiento de grandes proyectos implica no solamente inversiones dentro de los yacimientos, sino también mayores requerimientos de transporte, energía, servicios, logística, conectividad, alojamiento, mano de obra y proveedores.


La discusión sobre infraestructura adquiere así una dimensión estratégica. El desafío para San Juan no consiste únicamente en demostrar que posee cobre, sino en generar las condiciones necesarias para extraerlo, procesarlo y transportarlo de manera competitiva hacia los mercados internacionales. En ese proceso, las rutas, los corredores ferroviarios, la energía y la logística pueden convertirse en factores tan determinantes como la calidad del recurso geológico.


La participación de Orrego en el foro estadounidense-argentino también muestra que la competencia por las inversiones mineras ya no se limita al ámbito nacional. Las provincias productoras y con potencial geológico buscan diferenciarse frente a capitales internacionales que evalúan proyectos en distintas jurisdicciones y países.


San Juan parte de una posición favorable en esa disputa debido a la existencia de proyectos de cobre de gran escala y a una tradición minera consolidada. Sin embargo, el verdadero desafío será conseguir que las inversiones anunciadas atraviesen las distintas etapas necesarias hasta convertirse en proyectos productivos.


Para ello serán determinantes la estabilidad de las reglas de juego, la disponibilidad de infraestructura, la obtención de permisos, el acceso al financiamiento, los costos logísticos, la capacidad energética y la construcción de relaciones sólidas entre las empresas, el Estado y las comunidades.


Orrego cerró su intervención apelando precisamente a la confianza como uno de los pilares para sostener inversiones de largo plazo. "La confianza se gana en gramos y se pierde en kilos", afirmó, al remarcar que tanto el sector público como el privado deben trabajar para consolidar las condiciones necesarias para el crecimiento.


La presentación de San Juan ante inversores de Estados Unidos dejó así un mensaje concreto. La provincia pretende ocupar un lugar central en la nueva etapa del cobre argentino y cuenta con una cartera de proyectos capaz de respaldar esa aspiración. Ahora, el desafío será transformar el potencial geológico y los anuncios de inversión en obras, construcción de minas, producción, empleo y desarrollo económico para San Juan y para las comunidades que se encuentran en el corazón de esa nueva frontera minera.

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