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Claves del debate energético tras la aprobación de la línea eléctrica de 500 kV en San Juan

29 jul
2 min de lectura

La decisión del regulador nacional destrabó la obra estratégica para el proyecto cuprífero Vicuña y reabrió la discusión sobre el uso futuro de una red financiada por la minera que se integrará al sistema público



La reciente autorización otorgada por el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad para que la empresa Vicuña construya una nueva línea de alta tensión de 500 kilovoltios en San Juan destrabó un paso crucial para el mayor proyecto de cobre en Argentina. Sin embargo, la medida también encendió una profunda discusión sobre los mecanismos de gestión de una obra financiada al ciento por ciento con capitales privados que, tras su finalización, pasará a formar parte del Sistema Argentino de Interconexión como un bien de uso público.


El organismo regulador concedió el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública, habilitando el despliegue de obras de alta tensión que incluyen la ampliación de las estaciones transformadoras Nueva San Juan y Rodeo, el tendido de la línea entre Rodeo y Chaparro, la construcción de una nueva estación en esta última localidad y un tramo final de 220 kilovoltios hacia la mina. Esta infraestructura resulta indispensable para sostener la elevada demanda energética que requerirá el emprendimiento integrado por los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, tanto en su etapa de construcción como durante su posterior operación.  


Más allá del abastecimiento strictly minero, el nuevo tendido reforzará el sistema eléctrico del norte sanjuanino e incrementará la capacidad de transporte regional. El eje de la controversia no radica en la conveniencia técnica de la obra ni en el origen de la inversión, sino en cómo se administrará la potencia disponible una vez que las instalaciones queden integradas a la red nacional. Al transformarse en infraestructura pública, diversos sectores consideran indispensable establecer pautas transparentes para la incorporación de futuros usuarios.  


Las posturas sobre la administración de esta capacidad reflejan prioridades diversas. Las autoridades municipales del norte provincial buscan garantizar que el desarrollo energético impulse a las comunidades locales y facilite el surgimiento de nuevos proyectos productivos. A su vez, otras firmas mineras con presencia en la provincia enfatizan la importancia de contar con reglas claras que consideren el potencial crecimiento de la industria en la provincia.


En ese marco, el Ente Provincial Regulador de la Electricidad señaló que su participación estuvo orientada a resguardar los derechos de los usuarios y promover una planificación ordenada mediante criterios técnicos, jurídicos y económicos. Desde la firma desarrolladora remarcan que asumirán la totalidad del costo financiero de los trabajos sin trasladar ningún cargo a las tarifas, al tiempo que recuerdan que la obra estará sujeta a la normativa nacional para el uso de terceros una vez operativa.


Lo que se define en San Juan sienta un precedente relevante para la matriz energética nacional, dado que influirá en el desarrollo de nuevos emprendimientos mineros e industriales, la conexión de fuentes renovables y el equilibrio entre el capital privado y el servicio público. Con el aval oficial en mano, la atención se concentra ahora en la ejecución de las obras y en la reglamentación de un esquema de operación acorde a las exigencias productivas de la provincia.

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